Reseña: La sociedad del cansancio - Byung-Chul Han

Título: La sociedad del cansancio.

Autor: Byung-Chul Han.

Editorial: Herder.

Págs: 120.

Sinopsis: Byung-Chul Han detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria --basada en imperativos y prohibiciones externos-- ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración.Cifrar la plenitud personal y el sentido de la vida en la incesante autoexigencia de rendir cada vez más conlleva como resultados culturales la nivelación de todas las diferencias, el infierno de lo igual y la pura positividad. Como consecuencias psicológicas acarrea cansancio, aburrimiento e indiferencia y como secuelas psiquiátricas ocasiona diversos síndromes: de hiperactividad, impaciencia, desatención y agotamiento. De este modo, el precio vital exige la renuncia al ánimo festivo, a la pura celebración de la vida.

Opinión personalSegundo libro que leo de este filósofo; el primero fue "La sociedad paliativa" (por cierto, muy bueno). En este ensayo, Han nos muestra cómo hemos pasado de una sociedad disciplinaria, caracterizada por la prohibición y la obediencia (“no puedes”), a una sociedad del rendimiento, marcada por el positivismo y la autoexplotación (“tú puedes”).

Tal y como señala Han: “la explotación ya no se produce como alienación y autodesrealización, sino como libertad y autorrealización. Ya no hay un explotador externo que me obligue a trabajar y me explote voluntariamente, creyendo, además, que me estoy realizando. Me mato a autorrealizarme. Me mato a optimizarme. En un contexto así es imposible toda resistencia, toda sublevación, toda revolución”. Esta autoexigencia permanente deriva, según el autor, en estados de burnout, ansiedad y depresión.

Como contras:

  • A ratos se siente redundante, supongo que por intentar explicarse. 
  • La considero una lectura de alta complejidad si no se tiene cierta base previa, ya que usa una terminología muy concreta.
  • Se queda "corto" en cuanto al origen de los problemas psicológicos. Plano filosófico, okay.

Aquí os dejo algunas citas.

“La positividad que implica poder hacer algo resulta mucho más eficaz que la negatividad que connota debe hacerlo (…) El sujeto forzado a aportar rendimiento es mucho más rápido y productivo que el sujeto forzado a obedecer”.

“La depresión comienza como una fatiga para crear y un cansancio para poder hacer nada. Que un individuo depresivo se lamente de que nada es posible solo puede suceder en una sociedad que cree que nada es imposible. Ya no ser capaz de poder más induce a hacerse autorreproches destructivos y las autoagresiones”.

“Nietzsche, que sustituyó el ser por la voluntad, sabía que la vida humana cae en una hiperactividad mortal cuando de ella se elimina todo elemento contemplativo”.

“El exceso de trabajo y de rendimiento se intensifica hasta convertirse en autoexplotación, que es más eficaz que la explotación externa, porque conlleva una sensación de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado. Las víctimas ya no se distinguen de los verdugos. Esta autorreferencialidad da lugar a una libertad paradójica”.

"El «don de la escucha atenta» estriba precisamente en la capacidad de prestar una atención intensa y contemplativa: capacidad que el ego hiperactivo ya ha perdido”.

"El cansancio de la sociedad del rendimiento es un agotamiento solitario, que individualiza y aísla”.

“La falta de relación con el otro desencadena, sobre todo, una crisis de gratificación”.

“La sensación de haber alcanzado un objetivo no se evita adrede, sino que, más bien, nunca se tiene la sensación de haber alcanzado un objetivo definitivo. No es que el sujeto narcisista no quiera finalizar nada, sino que no puede. El imperativo de rendimiento lo fuerza a rendir cada vez más. Por eso, nunca se alcanza un punto de gratificante reposo”.

“Estas enfermedades (depresión, burnout, TDAH) denotan más bien un exceso de positividad, es decir, no una negación, sino la incapacidad de decir que no y negarse: no la incapacidad de negarse a que a uno no le permitan algo, sino la incapacidad de negarse a poder hacerlo todo”.

“La depresión se produciría cuando un sujeto que aspira a tener iniciativas fracasa por culpa de lo incontrolable”.

“El sujeto del rendimiento, que se agota y se deprime, acaba -por así decirlo- desazonado de sí mismo. Se siente exhausto, hastiado de sí y harto de guerrear contra sí mismo. Totalmente incapaz de salir de sí mismo, de estar afuera, de confiar en el otro y en el mundo, se obceca consigo mismo, y eso lo conduce, paradójicamente, al socavamiento y al vaciamiento del yo. Se desgasta, metido en una especie de rueda de hámster que gira cada vez más rápido sobre sí misma”.

“Los «amigos» que se agregan en las redes sociales cumplen, sobre todo, la función de intensificar el sentimiento narcisista de uno mismo, conformando una muchedumbre que aplaude y presta atención a un ego que se expone como una mercancía”.

“El problema no es la competencia entre individuos, sino que la competencia acaba siendo de uno contra sí mismo, de modo que se intensifica y se convierte en una competencia absoluta. El sujeto del rendimiento entra en competencia consigo mismo y cae bajo una presión destructiva para superarse constantemente. Esa presión sobre sí mismo, que se hace pasar por libertad, termina siendo mortal”.

“La sociedad del rendimiento es una sociedad de la autoexplotación. El sujeto del rendimiento se explota a sí mismo hasta quemarse (burnout). En ese proceso se genera autoagresividad, que no rara vez se intensifica y conduce al suicidio. El proyecto resulta ser un proyectil que el sujeto del rendimiento se dispara a sí mismo.

"Ante el «yo ideal», el yo real queda como un fracasado que se abruma a sí mismo con autorreproches. El yo guerrea contra sí mismo. En esta guerra no hay ganadores, pues la guerra termina con la muerte del vencedor. El sujeto del rendimiento se quebranta al vencer”.

“En la época en que había relojes para fichar se podía separar claramente el trabajo del ocio. Hoy, la nave industrial se confunde con la sala de estar. La consecuencia es que se puede trabajar en todas partes y a cada momento. El ordenador portátil y el smartphone conforman un campo de trabajo portátil”.

“Hoy vivimos en una época posmarxista. En el régimen neoliberal, la explotación ya no se produce como alienación y autodesrealización, sino como libertad y autorrealización. Ya no hay un explotador externo que me obligue a trabajar y me explote, sino que yo mismo me exploto voluntariamente, creyendo, además, que me estoy realizando. Me mato a autorrealizarme. Me mato a optimizarme. En un contexto así es imposible toda resistencia, toda sublevación, toda revolución”.

“Somos zombies de la salud y del fitness, zombies del rendimiento y del bótox. Hoy estamos demasiado muertos para vivir y somos demasiado vitales para morir”.

“Hoy las cosas solo adquieren valor si son vistas y expuestas, si acaparan la atención. Hoy nos exponemos en Facebook, convirtiéndonos así en mercancía”.

Puntuación: 4⭐/ 5


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